Guía de 4 pasos para crear tu grupo de apoyo

June 23, 2017

 

 

Cuando te diagnostican con cáncer de mama no sólo entras en pánico sobre tu salud y lo que viene, también te das cuenta que por primera vez tendrás que dejar de hacer muchas de las cosas que tienes en tu agenda y si eres como yo, seguro estarás apanicada de tener que pedir ayuda a la gente que normalmente tú ayudas y apoyas.

 

Es probable que entres en una etapa en la que no podrás hacer todo lo que quieres, y si bien es un tema de actitud, es un hecho que tu energía se verá afectada por todo lo que viene. Tampoco serán todos los días, pero es mejor identificar los más importantes en tu tratamiento y asegurarte de tener ese grupo de apoyo listo y preparado para lo que necesitas hagan por ti y para ti.

 

Pues sí, es momento de ser el centro de atención, ve aceptándolo y aprovechando desde el día uno la ayuda que otros pueden desde ya empezar a darte.

 

Para lograr crear tu grupo de apoyo tienes que hacer lo siguiente:

 

1. Escribir tu lista de actividades diarias

 

Con esto verás la cantidad de cosas que haces en tus diferentes roles como mujer. Identificarás todo aquello que necesitas sí o sí de alguien responsable para darle seguimiento mientras no estés disponible.

 

Anota todo lo que haces para que tu casa funcione, para que tus hijos cumplan con sus actividades y lo que acordaste con tu pareja que era tu responsabilidad. También anota con detalle esas actividades semanales de las que sólo tú eres la responsable: desde ir al súper o la tintorería hasta realizar pagos en el banco, entregar pedidos o dedicar tiempo al cuidado de tus plantas.

 

Si además eres una mujer que tiene su propio negocio o trabaja como ejecutiva, tendrás que pensar a detalle en lo que es responsabilidad tuya y lo que tienes en planes.

 

2. Identifica a quien le quieres pasar la estafeta

 

De todas esas cosas que tienes que hacer cada semana, identifica primero cuáles son las que no pueden dejarse de hacer, como llevar a los niños a la escuela o dar clases en la noche. Obvio no estarás desconectada por completo, pero debes planear tu tratamiento y el impacto que esto tendrá en tus actividades normales durante esos días.

 

Habrá muchas cosas que le pedirás a la persona que te ayuda en tu casa. Yo por ejemplo, le pedí que decidiera qué se iba a comer en casa. Y la lista del súper la hacía con base en ese plan. Mi marido se encargaba del súper cuando no podía yo acompañarlo. Mi mamá me ayudó con todos los trámites de mi oficina y del seguro médico. Es importante no sientas una carga más sino que estés despreocupada y dedicada a ti durante tu tratamiento.

 

Asegúrate de escoger a quien dejarás los temas más importantes en tu trabajo y de compartir abiertamente lo que vas a necesitar. A mí me sirvió muchísimo seguir trabajando y sólo me daba un par de días en los peores momentos, pero nunca dejé de estar al pendiente. Fue mi manera de estar con la mente ocupada y sentirme productiva en momentos complicados.

 

3. Anota todo lo que es importante hacer durante el tiempo de tu tratamiento

 

Aquí me refiero a que debes planear esas actividades que no son del diario pero que requieren de tu atención y que es importante no olvides hacer. Por ejemplo, aquí es donde debes anotar el pedir la cita de la visa a Estados Unidos, o la renovación de tu pasaporte. Son esos trámites que tenemos que hacer y cuando cambiamos nuestra rutina se nos puede olvidar.

 

Puede ser también la lista de pagos mensuales que debemos hacer, o bien la organización del viaje familiar que tendremos en unos meses. No dejes de anotar todos los proyectos y responsabilidades que tienes que atender durante ese tiempo para que no se vayan a dejar olvidados.

 

Teniendo esta lista y las fechas de compromiso, coordinarte para hacerlo tú o bien para pedirle ayuda a alguien.

 

Como verás, este es un ejercicio que implica escribir todo para llevar un orden. Consigue una libreta y asegúrate de que esté contigo en todo tu proceso. Así podrás llevar el control de lo que necesitas que suceda en tu agenda o en la de alguien más. Revisa semanalmente esta lista y estarás al día con todos los pendientes.

 

4. Agradece a tu grupo de apoyo

 

Si bien este grupo de seres queridos estará en la mejor disposición de ayudarte, no dejes de agradecer el apoyo extra que estarán dando. Agradece a la vecina por recibir a tus niños, a tu hermana por recogerlos, a tu mamá por cuidarlos, a tu marido por acompañarte a la sesión de quimio, a tus amigas por organizar café para echarte porras, a tu muchacha por cocinar lo que sabe te gusta, a todos y cada uno y en especial también a ti, por saber organizarte y por aprender a pedir y recibir ayuda.

 

Y tú ¿cómo has logrado consolidar a tu grupo de apoyo? Comparte conmigo tus consejos en los comentarios y tus dudas para ayudarte con futuros contenidos.

 

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