La importancia del cuidado personal cuando vives con cáncer de mama

February 11, 2019

Sé que suena raro pensar en consentirte y apapacharte durante este proceso.

La realidad es que seguramente ya estás cuidando mucho de ti al estar en tratamiento y siguiendo un proceso médico pero la realidad es que cuidarse va mucho más allá de ponerse en manos de nuestros médicos.

 

Se trata de hacer conciencia de lo que podemos hacer nosotras desde donde estamos para mantenernos fuertes, en nuestro centro, nutridas, descansadas, pero sobretodo motivadas y con energía para enfrentar cada día.

 

Así que a pesar de todo lo que estás viviendo, es importantísimo que tu te cuides a ti.

 

La realidad es que muchas de nosotras no estamos acostumbradas a hacerlo pues vivimos preocupadas de todos los demás: hijos, pareja, familia, amigos, etc. Pero es justo este momento la gran oportunidad para voltear hacia nosotras y dedicarnos tiempo de calidad, escuchando lo que necesitamos, lo que queremos y aprendiendo a disfrutar todos los momentos que podamos.

 

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En este artículo quiero compartir algunos consejos e ideas que aprendí, entendí o apliqué durante y después de mi proceso. Porque yo, como seguramente muchas de ustedes, también me había olvidado de mi. Había enfocado toda mi energía en el “deber” y en el “hacer” y dejé de cuidarme y de verme a mi.  Hoy más que nunca es momento de verte a ti, de dedicarte tiempo y de atenderte y consentirte. Así que te comparto estos consejos:

 

1. Acepta que el camino no será fácil

 

 

 

Algo que siempre busco cuando escribo o preparo contenidos para ustedes es ser honesta. Podría sentarme aquí y decirte que todo será perfecto, que respirar o meditar hará que todo sea más fácil incluso cuando enfrentas un cáncer, pero estaría mintiendo. Estas son herramientas que te ayudan sin embargo sí habrá momentos en los que sientas que no puedes más, que el sufrimiento y el dolor son enormes. Pero es justo en esos momentos donde necesitas verte a ti.

Aceptar que el camino no será fácil te ayuda a entender que hoy más que nunca tu cuerpo, tu mente y tus pensamientos te necesitan, y la forma de estar ahí para él es enfrentado incluso las peores situaciones.

 

2. Sé tu mejor amiga

 

Abandonarte no es opción cuando enfrentas el cáncer, debes estar presente para apapacharte cuando lo necesitas, para encontrar palabras de aliento, para ser paciente, para ser fuerte. Muchas de las etapas del cáncer las enfrentas sola. Solo tú entiendes cómo y por qué duele el cuerpo, el cansancio, el miedo… es por eso que durante esta etapa debes alimentar la relación contigo misma. Encuentra esos pequeños momentos para hacer algo que te llene de felicidad, date tiempo para meditar y ser introspectiva, analiza lo que sientes y busca la mejor forma de sobrellevarlo. Ser tu mejor amiga hará la diferencia incluso en esos momentos en los que estás lista para tirar la toalla.

 

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3. Sé compasiva contigo

 

 

El diagnóstico, el tratamiento y el postratamiento son estresantes y aterradores. La forma en que nos tratamos y cuidamos mientras estamos en este camino hace una diferencia positiva en nuestras vidas. Tener compasión y cuidado es una forma de honrar el camino y hacerlo más fácil. Quizá te preguntas cómo y por qué hará la diferencia. La realidad es que cuando atravesamos momentos difíciles y nos descuidamos tendemos a terminar peor es por que eso que ahora cuidarte es tu prioridad; física y emocional.

Busca la amabilidad, cariño, empatía y comprensión para sobrellevar estos tiempos difíciles. Esto será una gran herramienta para tolerar y procesar los sentimientos que vienen con la lucha contra una enfermedad como lo es el cáncer.

 

4. Enfócate en lo bueno

 

Cuando nos sentimos mal, tendemos a ver todo gris: “Esto está muy duro”, “no puedo creer que esto esté sucediendo”, “no quiero tener cáncer de mama y pasar por el tratamiento”, “tengo miedo y no sé qué hacer”…

Estoy segura que estas son solo algunas de las ideas que te pasan por la cabeza y te digo algo, no ayudan en nada. Lamentarte, cuestionarte y asustarte no te dará la respuesta para enfrentar la enfermedad. Es más, no hay respuesta o forma ideal. Lo que hagas depende de ti, de tu cuerpo y cómo reacciona a los tratamientos. Lo que sí puedes hacer es enfocarte en lo bueno. Sé positiva y no cedas antes el miedo. Centrarte únicamente en todo lo negativo que crees que está pasando o va a pasar solo hará que te quedes estancada en un proceso doloroso y difícil, sin embargo, cambiar tu perspectiva y la forma en la que hablas contigo hacia una conversación más amorosa, más positiva y más feliz es probable que vivas tu proceso desde esas emociones y no desde la desesperación.

 

5. Busca actividades que te den felicidad

 

 

 

Esas que más disfrutas hacer. Esas que te sacan la risa y que te hacen olvidar el tiempo.

Me acuerdo que sólo había pasado una semana de mi cirugía y con todo y drenaje estaba yo bailando frente al Nintendo Wii con mi hija. Una de las cosas que más disfruto es bailar. Y sé que es algo que si hago me llena de energía, alegría y me hace perder la noción del tiempo. ¿Qué es eso que más disfrutas? ¿Cocinar?, ¿leer un libro?, ¿pasear a tus perros?, ¿caminar en el parque?, ¿pintar?, ¿reacomodar algo en tu casa?, ¿sembrar?, ¿cuidar tu jardín o tus plantas?, ¿irte al cine?, ¿salir con amigas?, ¿tirarte a ver una serie?

Sé que la realidad es dura, lo sé porque yo también he estado ahí.

 

Pero otra cosa que también sé es que, aunque no tenemos el control de todo lo que pasa sí tenemos el control de cómo nos sentimos y desde qué punto vivimos y observamos las circunstancias de la vida. Podría llenar hojas enteras sobre todo lo malo que pensé que pasaría durante mi proceso de cáncer, pero yo decidí vivirlo diferente; decidí vivir desde la alegría de cada día y desde las oportunidades que esta enfermedad me dio.

 

Estos consejos no son difíciles, no te toman tiempo o dinero y son de gran ayuda cuando enfrentas el cáncer. Quiero que lo intentes, que durante una semana hagas el ejercicio de tener auto-cuidado, de poner atención a tus emociones, tus palabras y tus pensamientos y que observes cómo estas pequeñas acciones cambian poco a poco algo en tu interior.

 

Una de las lecciones más grandes que aprendí fue que el cáncer se sana de adentro hacia fuera, el primer paso es ser amorosa contigo misma.

 

 

 

 

 

 

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