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La guía definitiva sobre el consumo de grasas buenas

Actualizado: 16 feb 2021


Hoy quiero hablar sobre la diferencia entre las grasas “buenas” y las grasas “malas”. Su origen, sus efectos en el cuerpo y algunos consejos para detectar cuáles deben ser parte de tu dieta diaria y cuáles no.


Sin embargo, sentí que había tanto contenido hablando sobre componentes y procesos industriales de las grasas no fue suficiente para explicar el verdadero valor de las grasas “buenas” si tienes cáncer de mama y si lo que te interesa es cuidar tu salud a través de la alimentación.


Esta es la guía definitiva para que le pierdas el miedo a las grasas y las incluyas de forma definitiva en una dieta saludable.




Antes de comenzar quiero compartir contigo 6 beneficios de consumir grasas “buenas”, tener esto en mente te ayudará a cambiar tu percepción sobre las grasas sobre todo en este proceso de cáncer de mama. Por ejemplo, ese pan con aguacate que están tan de moda puede ayudarte a:


  1. Incrementar tus niveles de energía: Con los tratamientos contra el cáncer de mama como la quimioterapia y la radiación es muy importante contar con una dieta alta en grasas y por lo tanto calorías pues esto incrementará tus niveles de energía.

  2. Absorción de nutrientes: Ahora más que nunca, tu cuerpo necesita todos los nutrientes posibles para combatir las células cancerígenas y las toxinas de los tratamientos contra el cáncer de mama.

  3. Crecimiento de las células: Las grasas buenas te ayudarán a incrementar el crecimiento de las células saludables en el cuerpo.

  4. Protección de órganos: Durante el cáncer de mama, estarás expuesta a diversas toxinas por lo que proteger otros órganos del cuerpo es tan importante como combatir las células cancerígenas Esto te ayudará a disminuir los efectos secundarios de la enfermdad.


Ahora, ¿cómo elegir qué grasas sí debes consumir? Lo más importante es su origen por lo que debes buscar alimentos naturales. Las grasas son las últimas en salir del tracto digestivo y, por lo tanto, proporcionan te hacen sentir llena. Eso significa que las grasas pueden ayudarnos a sentirnos satisfechas por más tiempo y evitar que comamos en exceso, especialmente carbohidratos.


Estas son las grasas que debes incluir en tu dieta diaria:




  1. Grasas polinstauradas: Las puedes encontrar en pescados como el salmón, aceites de origen vegetal y nueces.

  2. Grasas monoinsaturadas: Las puedes encontrar en nueces y aguacates.

  3. Grasas saturadas: Las puedes encontrar en la crema, el queso y la mantequilla ogánica.


Las grasas no saturadas son lo mejor que puedes consumir cuando se trata de este grupo de alimentos:


Estas son el tipo de grasas que reciben una calificación de 10 cuando se trata de beneficios para la salud y se dividen en dos grandes grupos:


1. Grasas polinsaturadas


Este tipo de grasas te ayudarán a reducir tus niveles de colesterol y el riesgo de padecer cualquier tipo de enfermedades cardiacas. Este tipo de grasas son las que contienen la mayor cantidad de omega-3 y omega-6.


2. Grasas monoinsaturadas


Este tipo de grasas son conocidas por reducir el colesterol malo (LDL por sus siglas en inglés) e incrementar el colesterol bueno (HDL por sus siglas en inglés), este último es excelente para reducir el colesterol malo en la sangre y prevenir enfermedades cardiovascuales.


Ahora que tienes identificados los 3 tipos de grasas que deberías estar consumiendo, es importante que sepas que debes eliminar por completo los carbohidratos y las grasas procesadas.


Muchos estudios te dirán que consumir grasas saturadas es uno de los peores hábitos sin embargo esto puede ser contraproducente para la salud.


Intercambias las calorías de grasas saturadas por las calorías de carbohidratos refinados, como el arroz blanco y el pan, podría ponerte en riesgo de padecer otras enfermedades. Pero aumentar el consumo total de grasa, ya sea saturada o no saturada está asociado con un menor riesgo.


Se trata de comer de forma inteligente, quizá ese delicioso tocino no debe formar parte de todas tus comidas pero no deberías decirle que no a la taza de café con leche entera de buena calidad.




Un consejo muy importante es evitar a toda costa el consumo de grasas saturadas y carbohidratos refinados al mismo tiempo, lo que significa que debes olvidarte del pan con mantequilla.


¿Qué tipo de grasas saturadas sí puedes comer? Productos lácteos enteros como la mantequilla y la leche y aceites vegetales como el de cánola y coco.


¿Qué es lo que hace que una grasa sea saturada? Todo tiene que ver con su consistencia a temperatura ambiente. Las grasas saturadas son sólidas y las grasas no saturadas son líquidas.


Pero para que lo tengas muy claro, te comparto estos consejos básicos para incluir las grasas saludables en tu dieta:


  1. Usa aguacate como condimento para aderezos y salsas.

  2. Agrega mantequillas de nueces orgánicas a tus batidos y postres.

  3. Usa aceite de oliva como condimento en tus ensaladas (*Nota: Evita a toda costa el uso de aderezos procesados, es decir todos los que venden en el super)

  4. Usa nueces y semillas como decoración en tus platillos.

  5. Agrega aceitunas a la preparación de platillos como pescados, pollos y pastas orgánicas.

  6. Intercambia el pescado blanco por salmón o trucha.

  7. ¿Se te antoja algo dulce? Chocolate amargo u obscuro es la mejor opción. Combínalo con un poco de dátil para eliminar ese antojo.

  8. Cocina tus vegetales con mantequilla orgánica o un poco de ghee que es un tipo de mantequilla proveniente en India.

  9. Intercambia tu aceite de cocina por aceite de coco, oliva, aguacate o semillas de girasol.


Un truco para saber qué grasas son saludables es ver el empaque y el proceso que se usó para crear ese alimento en particular. Los alimentos pre-empaquetados y procesados ​​tienen más probabilidades de tener grasas malas. Mientras que los alimentos enteros no procesados ​​son más propensos a contener grasas buenas.



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