7 tips para encontrar el balance durante el tratamiento de cáncer de mama


Vivir con cáncer de mama es un trabajo de tiempo completo; tienes doctores que visitar, pruebas que tomar, tratamientos a los cuales someterte (y estos pueden durar horas), y pareciera que todo el tiempo se lo dedicas a esto. Ni qué decir del cansancio causado por los medicamentos y tratamiento.


Y luego vienen todas las demás responsabilidades y tareas de tus roles como mujer como cumplir con tu trabajo si es que eres una mujer que trabaja, ir al super y al mercado, hacer la limpieza, recoger a tus hijos, ayudarles con sus tareas, ir a la tintorería…y la lista es como interminable. Simplemente pareciera que la energía y el tiempo no están en sincronía con todo lo que tienes que hacer.




Así que es normal que al final del día termines exhausta. Parecería imposible seguir con este ritmo alocado, en donde las exigencias tanto físicas como emocionales están al 100%, pero existen algunas cosas que pueden facilitarte la vida en esta etapa que te pone a prueba a cada segundo.


Hoy te comparto siete consejos que pueden ayudarte a encontrar el equilibrio y balance en la vida mientras pasas por esta etapa de la vida.


1. Cambia las grandes comidas por snacks saludables




No es un secreto que la comida es un elemento importante durante esta etapa, por lo cual, alimentarte de forma saludable es un paso que no debes de hacer de lado.


Alimentos balanceados en grasas, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales te ayudarán a fortalecer tu cuerpo de los intensos tratamientos a los que te someterás; pero es un hecho que muchas veces, los mismos tratamientos pueden hacer que alimentarte sea mucho más difícil de lo que pensabas.


Las náuseas, pérdida del apetito y llagas en la boca; efectos secundarios comunes de la quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer de mama pueden dificultarlo, además de que en muchos casos, estos tratamientos pueden hacer que la comida tenga un sabor diferente, haciendo que comer sea aún más complicado para ti.


Si estás teniendo problemas para alimentarte como deberías, cambia el concepto de grandes comidas por snacks saludables. ¿No puedes o quieres comer un gran plato de sopa? Mejor intenta comer un snack pequeño pero que te aporte muchos nutrientes.


Las porciones son más pequeñas, por lo cual será más fácil para ti comerlo, lo importante aquí es:


- No dejar de comer

- Comer bien


Busca snacks altos en proteínas y calorías que sean fáciles de comer, incluso puedes hacer los tuyos y llevarlos a donde sea, por si en algún momento te da hambre, estés preparada. Las nueces, mantequilla de maní, bebidas nutricionales, barras de granola y vegetales son elementos que puedes considerar para hacer tus propias barras justo como te gustan, recuerda que la calidad de los alimentos es algo en lo que debes de invertir, trata de usar alimentos orgánicos.


Lo más importante es aportar nutrientes pero sobretodo energía.

2. Haz ejercicio

Igual que la alimentación, es indispensable cuando se trata de equilibrio, porque cuando nos mantenemos activas, nuestro cuerpo segrega sustancias como la endorfinas que nos hacen sentir bien.


Pero además, el ejercicio aumenta también los niveles de energía, por lo cual ejercitarte diariamente puede ayudarte a mantener el ritmo pero también a dormir mejor, a descansar y a recuperarte más rápido.


No te estreses, no necesitas hacer mucho ejercicio, simplemente hacer un poco cada día y con base en lo que tu cuerpo aguante. Pueden ser caminatas, estiramientos, yoga o pilates. Busca un momento en tu día en el que puedas ejercitarte, tu cuerpo y mente te lo van a agradecer.


3. Recurre a terapia si la mente no para y las emociones son incontrolables

Si escuchas la palabra “terapia” y piensas inmediatamente “Para qué, yo no estoy loca”, es momento de cambiar esa percepción, pues la terapia puede ser indispensable en este momento.


Esta enfermedad trastorna tus emociones como la ansiedad, el estrés y la desesperación.

Y negar estas emociones no es lo correcto para ti aun cuando quieras demostrar que eres “fuerte” e “independiente”.


A veces sólo se trata de hablarlo y otras de resolver en el camino. Si sientes que lo necesitas, no lo dudes, hazlo! Cuida de tus emociones tanto como de tu cuerpo.

4. Duerme todo lo que puedas

Dormir sana, dormir cura…y en este proceso a veces es un reto lograr conciliar el sueño reparador.


Así que si este es el caso y te ataca el insomnio con frecuencia aplica las técnicas de relajación antes de dormir, medita, toma un té relajante, pon aromaterapia, o métete al agua caliente antes de dormir. Sirve también escuchar música, repetir mantras y leer algo ligero.


El sueño es importante para recuperar tu cuerpo y para sentirte mejor al día siguiente.


5. Medita, medita, medita




Los pensamientos incontrolables son comunes en esta etapa del proceso y nada como callar esa mente escandalosa. Hay que limpiar la cabeza de todo eso y esto se logra con la meditación.


No necesitas meditar horas como monje tibetano, con sólo dedicar 15 minutos al día es suficiente. Se trata de sentarte y enfocarte en tu respiración, mantenerte consciente sobre el presente, y a medida que los pensamientos pasen por tu mente, reconócelos, pero no te detenerte en ellos, es una forma de comenzar a meditar.


Puedes fijar un momento en tu día para hacerlo, prender algunas velas aromáticas o usar aceites esenciales para que la experiencia sea más sensorial y eficaz, experimenta y descubre los beneficios de una buena meditación.


La meditación ayuda a calmar la respiración y la frecuencia cardíaca, y desencadena también la liberación de endorfinas. Meditar regularmente puede ayudarte a:

  • Mejorar tu sueño

  • Reducir el cansancio

  • Aliviar el dolor

  • Reducir la depresión y la ansiedad

  • Aliviar las náuseas

  • Mejorar tu estado de ánimo

  • Bajar tu presión arterial


6. Pide ayuda

Es normal que quieras seguir con tu vida de forma normal, y que quieras demostrarle a los que te rodean que no tienen que estar ahí para ayudarte, pero no dudes en pedir ayuda cuando sea necesario, este proceso requiere de la fuerza y apoyo de tus seres queridos, es un momento de vulnerabilidad en el que debes de enfocarte en tu salud y bienestar.


Si las citas con el médico o los días de tratamiento te tienen ocupada todo el día, no dudes en pedir ayuda a tu familia o amigos a hacer las compras o la lavandería, cualquier cosa que necesites, te aseguro que ellos estarán encantados por ayudar.


La organización y comunicación es clave, habla con ellos y planea todo, así no sólo te estarás quitando un peso de encima para enfocarte en ti, sino que ellos también sabrán cuándo es necesario que entren en acción. ¡Enfócate en recuperarte!

7. Reconoce que hoy, tú estás primero


Sí, hoy estás tu primero….


Y debes hacer todo para enfocarte en recuperarte y sanar, eso es lo primero, lo más importante.


El estrés, la frustración, la tristeza y el miedo son parte de este proceso y más allá de eso, de la vida, y es normal sentirse así a ratos, pero ábrete a sentir también la felicidad porque estar feliz también es una opción, disfruta todo lo que puedas..


Son momentos difíciles que pueden quitarte el sueño y la paz, pero hacer las cosas lo mejor que puedas va a ser un factor determinante en el proceso.


Yo sé que el cáncer de mama no es algo que planeaste ni que esperabas, pero es una oportunidad para conocerte mejor, para demostrarte que eres más fuerte de lo que pensabas y para aprender a descubrir la vida con una mirada distinta. Tienes todo para seguir adelante.


Deseo de corazón que estos consejos te sirvan y que puedas integrar uno, dos o todos a tu rutina.


Vive el aquí y el ahora y no te preocupes más por el futuro, respira, todo está bien.


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