El increíble arte de no hacer nada para sanar


Así tal cual…en estas vidas movidas, ajetreadas, llenas de trabajo, de compromisos, de tráfico, de actividades, pareciera que es imposible detenerse.


¿A poco no vives así?


Es sólo cuando esta enfermedad nos detiene que nos damos cuenta de que a veces hay que parar porque no hay de otra.


Y es que en nuestra sociedad es normal y “bien visto” que estés siempre OCUPADA. Es cómo que la sociedad nos dicta “el deber ser” de las actividades personales en la vida.


Recuerdo muy bien el día que decidí “desacelerarme” y dejar el mundo corporativo. La primera pregunta que mi marido me hizo fue: “¿Y qué vas a hacer ahora?...Y dentro de mí solo pensaba: “¿Qué tal no hacer nada por primera vez en la p….vida? ¿Qué tal despertarme cuando ya salió el sol en vez de en la madrugada? ¿Qué tal que estar en mi casa más de las horas dedicadas a dormir?...




Y bueno, ni qué decir de las presentaciones en público después de dejar el mundo godín. Los comentarios entre amigas eran: ¡Ah, dile a Valeria porque ella no trabaja!...Tú que no haces nada, organiza el evento…Tú seguro puedes porque no haces nada. Y así durante un buen rato…puros juicios que lo único que me hacían ver era la gran envidia del no estar en el “deber ser”.


La realidad es que no debiéramos llegar a este estado de enfermedad para parar a descansar. Hace poco conocí a una mujer maravillosa también sobreviviente que me decía: “Para mí el cáncer fue la oportunidad para darme tiempo a mí, mis sesiones de quimioterapia eran mi espacio para descansar” (WTF!). Y sí, por dónde lo veamos el cáncer te da la oportunidad de conocer los momentos en donde la actividad es NO hacer nada. Y ¿Sabes qué? Se vale y es parte de lo que necesitas para sanar.


Obvio en esos momentos nadie te va a decir nada si decides descansar o dormir, porque es “lo correcto” que los enfermos descansen…pero todos tenemos derecho a parar, descansar, dormir y de vez en cuando no hacer nada.




Y ojo, no es que yo me tiré al descanso durante todo el año de tratamiento. No, nunca dejé de trabajar, pero lo que sí logré hacer es escucharme para saber cuando tenía que parar en seco, cuando tenía que decir no a una cena, a una fiesta o a un café. Aprendí a decir “no quiero ir”…ufff gran avance en mi lista de tareas en la vida.


Y poco a poco fui aprendiendo lo importante y maravilloso que es el arte de no hacer nada. De simplemente acostarte en la cama para que pasen los minutos y a veces las horas mientras meditaba, mientras pensaba o simplemente mientras veía al cielo desde la ventana de mi cuarto.


Y sé que muchas de ustedes no se han dado ese tiempo, aun cuando están en el proceso y aunque no se sientan tan mal, pero no se trata de dejar de hacer lo que nos gusta o no ser productivas, se trata de equilibrar nuestra energía, de aprender a escucharnos, de darnos tiempo para nosotras, de darnos permiso, de dejar de correr por la vida, de dedicarnos a observar nuestro alrededor, de disfrutar el silencio, de mirar los detalles, de descansar y de realmente disfrutar sólo ser.

#sanar #descanso

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