¿Qué hago con todo esto que estoy sintiendo?



Me encantaría decir que no, pero la realidad es que cuando recibimos un diagnóstico de cáncer de mama, el corazón se detiene segundos para ver cómo nuestra vida da un giro de 360º grados.


Es normal, nosotros y nuestras familias recibimos una noticia que no desearíamos escuchar nunca en la vida, y las emociones a sentir son inevitables a lo largo de todo el proceso. Sí, durante todo el proceso.


Es tan importante lo que sentimos como lo que le está pasando al cuerpo físico con la enfermedad. Y es indispensable poner atención a nuestras emociones para entendernos mejor y lograr un mejor manejo de las mismas.


Desde controlar mejor el miedo hasta trabajar en superar la incertidumbre al futuro, puedo decirte que todo estos son pequeños pasos hacia una vida, hoy, más tranquila.


Quiero ayudarte a que ese trabajo sea más sencillo, así que si acabas de ser diagnosticada, o si estás en tratamiento o aún si ya terminaste, revisa la lista a continuación y reflexiona sobre todo lo que estás sintiendo o lo que sentiste.


A las emociones hay que reconocerlas, observarlas y transformarlas.


Y obvio que es tarea difícil, pero nada que no puedas hacer.


Emociones que seguro vas a sentir durante tu proceso:


Negación




Esta es siempre la primera reacción, negar que algo así de terrible está sucediendo en nuestras vidas. La mayoría lo superamos de forma rápida pero lo más importante es enfrentarlo para poder tomar las mejores decisiones lo antes posible. Esto es un proceso natural. No podrás hacer nada más que reconocerlo cuando pase.


Ansiedad


Sí, no es mentira que cuando vivimos con cáncer de mama los pendientes, angustias y cosas por hacer se triplican y esto puede ser muy complicado al inicio. Pensar en el futuro, lo que va a suceder en el tratamiento, cómo les vas a decir a tu familia.


Cuando estás ansiosa pierdes foco y normalmente nos confundimos y perdemos por completo nuestro centro.


Mi mejor consejo es vivir un día a la vez.

Busca cómo organizarte mejor, ya sea con una agenda, un diario, o un plan semanal, pero trata de escribir tus tareas y pendientes y poner prioridades.


Además, trata de estar informada siempre, haz las preguntas que tienes, estudia las respuestas en medios oficiales, consulta con otros expertos o con mujeres como nosotras que ya lo vivimos.


La ansiedad se calma con mayor certidumbre, y eso lo logramos planeando, organizando y entendiendo. Saber y entender nos da seguridad y esa seguridad nos baja la ansiedad.


Miedo




Quizá esta es una de las emociones más comunes y que perduran en nuestra vida si lo dejamos ahí sin atender. Cuando somos diagnosticadas con cáncer de mama, no podemos evitar tener miedo a la muerte, al futuro y a los efectos secundarios de un tratamiento, de entrada. Luego vienen los miedos de todo lo que vamos a perder, a sentir, a vivir, a dejar de hacer, a cambiar, a sufrir!!!....uffff cuántos miedos!!!


Pero el miedo puede ser un gran aliado cuando se trata del cáncer de mama, puede ayudarte a encontrar soluciones prácticas a la mayoría de los problemas.

Busca actividades que te ayuden a distraerte y a pensar en cosas positivas. Lo importante es reducir el tiempo que estamos pensando en todo lo que nos asusta. Lee revistas, ve series románticas o de comedia, lee tus novelas favoritas, pasa más tiempo escuchando a tus hijos.


El miedo siempre va a estar presente así que reconócelo, acéptalo y haz todo lo que esté a tu alcance para que nunca controle tu vida.


Enojo


El cáncer de mama es una enfermedad poco agradable y es normal sentir enojo por lo que está sucediendo. El enojo surge cuando tenemos el control de una situación y es el resultado del miedo inconsciente de no saber qué hacer. El enojo es el arma de defensa ante la vulnerabilidad de sentir que vamos a morir y que nuestra vida va a cambiar por completo a algo totalmente desconocido.

Hay muchas técnicas para manejar el enojo, pero hay una que a mí me funciona de maravilla, en cualquier circunstancia:


Lo mejor que puedes hacer es detenerte, buscar un espacio a solas (aunque sea en el baño) y respirar profundamente las veces que necesites. El enfocar nuestra atención en un ejercicio como lo es respirar, nos permite salir del estado desenfrenado de enojo y cambiar nuestra perspectiva de inmediato.


Otra cosa que a mí me funciona de maravilla es no clavarme en el tema y dormir….Dormir siempre arregla muchas emociones cuando son sólo nuestras.


Culpa



Este sentimiento es muy común en dos situaciones en particular. Al ser diagnosticada por la culpa de algo que hayas hecho o dejado de hacer y, que esté causando el cáncer de mama o por lo que vas a hacer pasar a tu familia.

Y al superar el cáncer de mama por la culpa de estar mejor que otras mujeres que pasan por otra enfermedad.


¿Te digo una cosa? Todas estas ideas son telarañas mentales que se hacen en tu cabeza cuando vives desde el miedo y la incertidumbre, rompe con esos pensamientos y enfócate en tu tratamiento.

De nada sirve culparse y vivir desde la culpa.

Es momento de ver hacia delante y sin buscar culpables sino pensando qué es lo que desde tu situación sí puedes hacer por ti diferente para estar mejor aún en esta situación.


Y también sentimos cosas lindas, esas emociones que nos sacan de la negatividad y la preocupación que también tenemos que reconocer y bienvenir.


Esperanza


Millones de mujeres superan el cáncer de mama año con año y tú también puedes ser una de ellas. El secreto para vencer la enfermedad está en los ojos con los que la miras. Vive desde la esperanza y el positivismo y tu cuerpo reaccionará a las mismas ideas y pensamientos.


Gratitud


Una vez que superas estas emociones negativas, te darás cuenta que tienes mucho por lo cual estar agradecida. Desde el doctor que te atiende hasta las amigas que te frecuentan y las lecciones que has aprendido. Luchar contra el cáncer de mama puede ser una gran oportunidad para sentirte inspirada y transformar tu vida.


Ahora ya conoces algunas de las emociones más comunes que vas a experimentar en los primeros días después de haber sido diagnosticada con cáncer de mama y durante tu proceso. Este artículo te da una ventaja para comenzar tu proceso de sanación, ya puedes reconocer y trabajar en aquellas emociones que te detienen más allá de ayudarte a pasar por esta dura prueba de vida.


Recuerda que en este proceso no estás sola y mientras más pronto aceptes que puedes tomarlo como una oportunidad para cambiar tu vida, más pronto verás resultados.


No olvides comentarme qué piensas y cómo estás viviendo tu diagnóstico para seguir acompañándote en este proceso.






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