El verdadero significado de ser mujer


Este viernes se celebró el Día Internacional de la Mujer y hablar de éste es hablar de la historia de lucha de las mujeres por nuestros derechos más básicos, entre ellos la igualdad frente al hombre.


Y ha sido una historia ya de cientos de años en donde hemos conseguido no sólo el derecho al voto sino ponerles voz a nuestras necesidades en términos de horario laboral, oportunidades de trabajo, explotación infantil y el derecho a ocupar espacios que sólo han sido tomados por hombres en los últimos siglos.




La verdad es que es una increíble manera para celebrar y crear conciencia de lo que lentamente y con mucho dolor, las mujeres hemos logrado con el pasar de los años ante la sociedad moderna.


Pero creo que se nos ha olvidado algo muy básico que es indispensable lograr: la igualdad de las mujeres entre mujeres.


Esa igualdad que sólo vemos cuando estamos en el extremo del peligro, esa que vivimos cuando nos conectamos con lo que la otra está sintiendo, esa igualdad que nos toca el corazón ante un abuso, ante el dolor, ante la pérdida visible de lo valioso en la vida.


Esa igualdad que es básica e indispensable para crecer como mujeres y que muchas veces olvidamos y negamos.


¿Cuántas veces no has sentido la mirada fría, que juzga, que minimiza, que opaca, que apaga y que hiere la de otra mujer?


¿Cuántas veces no has dudado de cómo te ves, cómo te desenvuelves, cómo opinas y qué piensas ante otro grupo de mujeres?


¿Cuántas veces no has sentido que el peligro está en la mirada y la energía de otra mujer que es la que está viendo a tu pareja, que te “barre” por completo y te hace sentir menos porque su “belleza”, su “seguridad” o su “experiencia” es mayor a la tuya según tu?


¿Cuántas veces has competido por ser “la primera”, a la que consideren en un trabajo, a la que le den la oportunidad de hablar, a la que logren invitar a salir, a la que por favor volteen a ver justo en el momento en que más lo necesitas?




¿Cuántas veces no has sentido más incomodidad entre un grupo de mujeres que en un grupo de hombres desconocidos?


Y es que en este luchar y luchar frente a los hombres por nuestros derechos, se nos ha olvidado lo más importante y esencial…la igualdad entre nosotras.


Somos nosotras las que tenemos que aliarnos todo el tiempo, las que debemos vernos como iguales, como únicas en nuestro género, las que debemos elevarnos unas a otras en vez de competir fríamente por atención, por otros hombres, por trabajo, por poder, por protagonismo.


Somos nosotras las que tenemos que vernos hacia adentro y reconocer el gran poder que tenemos para transformar, para trascender, para crear, para unir.


Somos nosotras las que debemos admirarnos, empujarnos y jalarnos hacia delante, las que debemos contenernos ante la adversidad, las que debemos darnos la mano en silencio y hablando sólo con la mirada.


Somos nosotras a las que debemos escuchar, sin buscar que nos escuchen afuera sino dentro de nosotras mismas para reconectar con nuestra esencia, con toda la fuerza de la sabiduría que nos caracteriza, con la intuición y la creatividad que es nuestra.


Somos nosotras las que debemos echarnos porras y reconocernos y aplaudirnos en vez de criticarnos, de entrometernos en la vida de la otra.


Somos nosotras las que debemos entender que cuando competimos con otra mujer, cuando la criticamos, cuando la aplastamos, cuando la engañamos, cuando la lastimamos, cuando la traicionamos, cuando nos burlamos y sobretodo cuando la juzgamos, estamos haciéndolo con nosotras mismas.


Porque la otra es mi espejo, y lo que veo en ella es algo que yo tengo. La otra es el reflejo de mi inseguridad, mi juicio, mi dolor, mis carencias y mi miedo.




¿Y por qué no mejor pensar y trabajar juntas en esa conciencia de igualdad entre nosotras?


Porque la realidad es que todas somos iguales, sin importar tamaños, edad, peso, color de la piel, situación económica, estado civil, estado emocional: ¡Todas somos mujeres!...llenas de la bendición de dar vida, llenas de magia y sensibilidad que nos hace únicas, llenas de emociones y necesidades, de dudas y de prejuicios, de sueños y de deseos.


Somos todas mujeres con ese sexto sentido, con esa capacidad de dar incondicionalmente a nuestros seres queridos y a la tierra. Somos esa mezcla de sabor dulce y a veces amargo, somos equilibrio, paz, contención, sensibilidad, somos fortaleza y nido y, si hay algo que podemos hacer si nos lo proponemos, es dar amor…


¿por qué no hacerlo entre nosotras por principio?

#mujer #8M #mujeres #hermandad #amistad #respeto

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