Las más grandes lecciones que el cáncer de mama me dejó




Me encanta la comunidad que hemos formado, miles de mujeres que están dispuestas a ver de frente al cáncer de mama y decir “Tú no vas a vencerme”. Todos los días recibo mensajes con preguntas, a veces llenas de angustia, para poder superar los obstáculos del cáncer de mama y me encanta poder responderlas.


Pero tengo que ser honesta, el miedo no se va, aunque superes la enfermedad, el miedo se controla. Y es que el cáncer de mama, no sólo ataca al cuerpo, también a nuestras emociones y las lecciones de vida que aprendemos van más allá de sanar el cuerpo físico.


Cuando escribo artículos relacionados con las lecciones que he aprendido del cáncer de mama, pienso siempre en el por qué. Por qué escribo esto, por qué lo comparto contigo, por qué es importante que tengas esta información en tus manos.


La respuesta es porque son palabras de aliento, son consejos o lecciones que te permiten ver al cáncer de mama desde una perspectiva más positiva. Son reflexiones sobre la enfermedad que te permiten entender cómo puede llegar a transformar tu vida para bien.


Hoy voy a compartir contigo 5 grandes lecciones del cáncer de mama que te darán fuerza para seguir adelante:


1. Sólo estará la gente que debe estar




Y con esto me refiero a que no todos están preparados para ayudarte y acompañarte. A veces creemos que tenemos a gente cerca y es justo en este momento que nos damos cuenta que no están. El cáncer de mama asusta a la gente y es probable que cuando hables de tu enfermedad, descubras que las personas se vuelven raras o se sienten incómodas. El cáncer da miedo, mucho miedo. Quizá muchas de las amigas que antes estaban presentes, ahora se han ido y la familia que llamaba siempre ahora sólo lo hace de vez en cuando. No te sientas mal y no lo tomes personal, seguramente están preocupados, pero no saben cómo reaccionar, recuerda siempre que su reacción frente al cáncer de mama tiene que ver con ellos no contigo. Y de última, lo que tu necesitas en este momento es gente fuerte y segura de acompañarte. No pasa nada, todo es normal y está bien.


2. Cada mujer vive un proceso distinto


No me canso de repetirlo, todas vivimos de manera distinta el cáncer de mama y lo que puede ser bueno para mí no lo es para ti. A veces por miedo o por impulso seguimos los consejos de nuestros familiares o doctores, su preocupación los orilla a querer controlar la situación ¿qué puedes hacer? Entender que cuando vives con cáncer de mama, se trata de un proceso personal y las decisiones que tomes deben ser respetadas porque tienen que ver con tu bienestar no el de los demás.

Pon límites y escucha sólo lo que quieras escuchar. No faltarán las recomendaciones de remedios caseros y las recetas infalibles. Haz sólo lo que te haga sentido, lo que avale tu médico, lo que te de tranquilidad.


3. La salud es un acto de amor integral


Sanar va más allá de seguir un tratamiento médico convencional. Sanar es entenderte en todos los niveles: físico, mental y emocional. El proceso por el que pasamos cuando tenemos cáncer de mama nos enseña que antes que cualquier cosa, persona o situación estamos nosotras y que cada decisión que tomamos de ahora en adelante es un acto de amor que nos hará vivir y sentirnos mejor. Cuida tus emociones, cuida tu cuerpo, cuida tu mente y tus pensamientos. Somos seres integrados en mente, cuerpo, espíritu y emociones y debemos cuidar todas esas áreas en estos momentos de crisis y de trabajo personal. Hoy más que nunca te lo digo; ámate. Ámate tanto que le cáncer de mama se convierta en un capítulo de tu vida, no en toda la historia.


4. El cáncer de mama es una oportunidad




Hay una frase que me encanta: el cáncer no es tan importante como la persona que realmente eres. Esta enfermedad es una oportunidad para abrirte al mundo, para descubrir partes de ti que quizá antes no habías explorado y que te van a llenar de más amor y satisfacción. No quiero decir que la enfermedad no es importante, pero vale más lo que aprendes que cualquier angustia que esta pueda causar.


Recuerda que tocar fondo como lo que implica estar viviendo con esta enfermedad es la manera de renacer, de reinventarte, de ver cosas que antes no veías, de ajustar lo que creas es necesario. Es una oportunidad para vivir lo que nos quede de vida como sí la queremos vivir.


Y por eso siempre digo, el cáncer no es el fin, es el principio…para renacer y renovarte y trabajar sacando esa mejor versión de ti. Y eventualmente te darás cuenta que te has transformado, y agradecerás orgullosamente a esa nueva persona que eres.


Tengo que tomarme un momento después del último punto, el cambio en mi vida ha sido muy importante y me siento feliz de estar aquí ayudándote a ti. Tengo una sorpresa, acabo de lanzar mi plataforma Mujer; (Mujer punto y coma), el espacio donde vas a poder encontrar todas las herramientas que necesitas para vivir un mejor proceso de cáncer de mama hasta superar la enfermedad.


¿Nos vemos ahí?

¡Bienvenida!

#leccióndevida #vidadespuésdelcáncer

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